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Finalistas, con
mención de honor
Siete
es sólo un número clave; las maravillas naturales de la Argentina
son muchas más
Bosque
de Arrayanes
Neuquén
El bosque de árboles color canela que creció en la península de
Quetrihué, a 12 km de Villa La Angostura es único en el mundo.
Los arrayanes son arbustos que suelen crecer a orillas de lagos y ríos,
pero en esta zona se formó un denso bosque con características
especiales: ejemplares de troncos anchos con una altura de más de
15 metros y de hasta 650 años. Hay un circuito de pasarelas para
recorrerlo y una confitería. Se puede llegar en catamarán desde
Bariloche y Villa La Angostura, pero una buena manera de descubrir más
especies y aves es en bicicleta o a pie desde la villa.
Parque Nacional Talampaya
La Rioja
Este inmenso desierto rojo de 215.000 hectáreas, tallado con
curiosas formaciones por la fuerza del viento zonda y el agua
durante 200 millones de años invita a un viaje al pasado.
Tiene murallones de más de 100 metros de alto de piedra roja,
quebradas, cañadones, pinturas rupestres y formas moldeadas por el
viento y otros agentes erosivos. A 207 km de la ciudad de La Rioja,
es como un gran cementerio de fósiles de moluscos, insectos y
plantas que surgieron durante esa explosión de vida animal que fue
el triásico, hace 200 millones de años, cuando la zona estaba
cubierta de lagos y grandes ríos.
Salinas Grandes
Salta y Jujuy
A 3500 metros de altura sobre el nivel del mar, las Salinas Grandes
son un llano de 2000 km2, compartidos entre Salta y Jujuy, de donde
se obtiene buena parte de la sal que se consume en las mesas
argentinas. El inmenso salar tiene un aspecto bastante lunar, con
hexágonos que forma la sal en el suelo multiplicados hasta el
infinito.
Las salinas son una cuenca endorréica (que no tiene salida al mar),
en la que desembocan cuencas fluviales que bajan de la Cordillera.
El agua lava la serranía rica en minerales hasta estancarse en esta
depresión y formar el inmenso valle de sal.
Canal de Beagle
Tierra del Fuego
Navegar por el Fin del Mundo es siempre una experiencia maravillosa.
El Canal de Beagle, frente a la costa de Ushuaia, atesora historias
de antiguos navegantes, con naufragios incluidos, naturaleza virgen
y una de las mejores panorámicas de Ushuaia, recostada al pie de la
cordillera austral. Este valle profundo y angosto que separa la isla
de Tierra del Fuego del archipiélago Cabo de Hornos es la obra de
un glaciar que empezó a desaparecer hace 16.000 años.
Parque Nacional El Palmar
Entre Ríos
Es un gran bosque de palmeras yatay, más propio del Caribe que de
estas latitudes. A 50 kilómetros al norte de Colón, por la ruta
nacional 14, se llega a este predio de 8500 hectáreas, que guarda
una diversidad de especies vegetales y animales. Los ejemplares de
yatay, que tienen cerca de 300 años, son en un relicto de palmeras
australes que no tiene similitud en el mundo, sobre un suelo que
esconde fósiles del titánico argyrosaurus, de hace 80 millones de
años.
Volcán Lanín
Neuquén
Sin estar entre los más altos del país, el volcán Lanín merece
un espacio como maravilla por ser un cono perfecto, siempre nevado,
que domina el Parque Nacional Lanín y que se ve prácticamente de
todos lados. Con sus 3776 m supera en casi 2000 m las cumbres que lo
rodean. Está 110 km al norte de San Martín de los Andes y es
accesible para los que desean subirlo.
Saltos del Moconá
Misiones
Sobre el río Uruguay, en un punto limítrofe entre Misiones y el
estado brasileño de Rio Grande, en el sudoeste misionero, en plena
zona selvática, los saltos del Moconá son las otras Cataratas de
la Argentina, las menos conocidas, pero igualmente magníficas.
Miden tres kilómetros de largo y son únicas porque el río Uruguay
salta de costado, paralelo a sí mismo. Es un corte transversal, a
diferencia del Iguazú.
Antes de Moconá, el río mide 300 metros. De repente, por una falla
geológica, se angosta hasta los 25 y forma un pliegue sobre sí
mismo.
Según el nivel del río, los saltos aparecen y desaparecen. Si
llovió mucho es probable que no se los vea porque el agua tapa las
caídas, como si nunca hubieran existido.
Desde El Soberbio son alrededor de 80 kilómetros por un camino de
tierra, entre serranías boscosas, que puede resultar intransitable
en temporadas de lluvia, muy frecuentes en la zona.
Link
permanente: http://www.lanacion.com.ar/962178
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